Profundidad de color, 8 bits y 16 bits. ¿Para qué?
A menudo hablamos de la profundidad de color de un formato de archivo, para indicar su calidad, la información que este contiene o la capacidad que un tipo de fichero tiene para su posterior edición. En ese momento se empieza a hablar sobre los bits por canal que tiene el formato determinado (8, 16 o 32 bits).
En estos momentos gran parte de las personas que leen o escuchan un comentario de este tipo, empiezan a mirar con cara “incómoda”. Y es muy lógico ya que es difícil de explicar sin entrar en tecnicismos.
Básicamente podemos definir la profundidad de color de una imagen haciendo una analogía con la pintura. Es el equivalente a la paleta de colores de la que dispone un pintor. Cuantos más colores y tonos de color disponemos más suave serán las transiciones de color o degradados. Con lo que tendremos más precisión para definir un color, tendremos más gama de valores de luminosidad y evidentemente tendremos más margen de ajuste para editar o ajustar una imagen, si es necesario.






























